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Por Una Seguridad Social Real Y Efectiva

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El desarrollo humano es una estrategia concreta del enfoque de capacidades a implementarse en libertad, y para poder aplicarse como estrategia requiere contar con un conjunto de indicadores que sirvan de referentes para medir la efectividad de las intervenciones, sostiene el licenciado Julián Serulle.

Porque esos indicadores, agrega,  permiten analizar el desarrollo de un país a través de dimensiones que van mas allá del ingreso per cápita, sin embargo, resulta imposible capturar en un solo número una realidad que es multidimensional, enfatizó a través de su alocución a todo el país por la red que ahora integran 29 emisoras

Indica Julián Serulle Ramia que para poder hablar sobre el índice de desarrollo huma no, hay que tomar en cuenta tres dimensiones esenciales, por ejemplo, que las personas tengan una vida larga y saludable, con acceso a conocimientos, y con un nivel de vida digno, que va desde la esperanza de vida al nacer, como al porcentaje de adultos que sepan leer y escribir, y que cada hombre y cada mujer del pueblo cuente con poder adquisitivo estable..

La evidencia internacional, asegura Serulle, muestra que los países con  mayores niveles de ingresos, tienden a ser aquellos con mayores niveles del índice de la pobreza humana, en la República Dominicana, esta relación ha sido mas débil en comparación con el promedio mundial, la mejora de los indicadores de salud y educación ha sido de menor magnitud que el crecimiento experimentado en el ingreso por habitante, lo que evidencia un desaprovechamiento de la riqueza para mejorar la calidad de vida de cada una de las personas.

Apoyándose en un informe de las Naciones Unidas, Julián Serulle destaca que, el índice de pobreza humana en cada provincia mide las privaciones de las personas en las mismas dimensiones que el índice de pobreza humana,  los indicadores se utilizan para calcular, por ejemplo, la probabilidad de morir antes de los 40 años, el analfabetismo en personas adultas, la falta de acceso sostenible de fuentes de agua mejoradas, y la desnutrición infantil.

Trae a colación el hecho de que las cinco provincias con mayor privación relativa son, Elías Piña, Bahoruco, San Juan, Montecristi y Pedernales, es decir, en la zona del Sur y en los pueblos fronterizos del país.

En el otro extremo, sigue explicando, Julián Serulle, están las provincias, Distrito Nacional, San Pedro de Macorís, Santiago, Espaillat y La Romana, que presentan menor pobreza humana, fíjense ustedes, que el Distrito Nacional, incluyendo a Santo Domingo, es la demarcación que menores privaciones presenta, según el índice de pobreza humana, elaborado por la Naciones Unidas para la República dominicana, pero la población tiene una probabilidad de morir joven superior al promedio del país.

El caso en la provincia de San José de Ocoa,  con privaciones relativamente altas, sin embargo, al analizar los indicadores se constata que tiene la menor tasa de desnutrición infantil y una de las mayores tasas de cobertura de agua potable, pero este buen desempeño en la calidad de vida va acompañado de una elevada proporción  de personas adultas analfabetas, lo que significa que no se ha sabido aprovechar el accionar integral con planes concretos y definidos.

Montecristi, con un nivel alto de privaciones, es la provincia que tiene la menor cobertura en acceso a agua potable, a pesar de tener una de las mas baja tasas de desnutrición infantil, se infiere que lo que le falta a una le sobra a la otra, pero nunca hemos sido capaces de armonizar esos beneficios, esas bonanzas, que puedan poseer las provincias, una y otras, ver las limitaciones, lo que no tiene una y cómo podemos complementarla a través de una política integral y un accionar permanente y constante, reclama el abogado y político.

San Juan presenta niveles altos de privaciones en todos los indicadores, excepto en desnutrición infantil, en esta provincia se manifiestan dos condiciones extremas, la tasa más alta de probabilidades de morir antes de los 40 años y la menor tasa de desnutrición infantil, Azua por su parte registra altas privaciones, a pesar de tener la mayor tasa de acceso de agua potable del país, aquí cabe decir, que es responsabilidad de un estado actuar como garante de un equilibrio de poder, y de un estado de derecho, afirma el especialista en derecho laboral.

Advierte Julián Serulle que, no hacemos nada con decir que contamos y que tenemos un estado o un gobierno, si ese estado, a través del gobierno, a través del Poder Legislativo, no da lugar a que surjan las normativas que puedan hacer factible la integración de todos los sectores que intervienen en la producción nacional, nos referimos a los empresarios del campo y de la ciudad, como a los trabajadores del campo y la ciudad y a todos los núcleos colaterales que están ligados, de una forma o de otra, a las fuerzas productivas del país.

Expone  con vehemencia Julián Serulle que, si el estado no comprende el rol a jugar, como un ente modulador y a su vez, de integración, nos vamos a encontrar que las bonanzas en agua que tenga una provincia, no podrá ser aprovechada para llevarle agua a otros pueblos y aprovechar el agua, que no se desperdicie, que no pueda irse de nuestras manos y de nuestro territorio y, por otro lado, tener el concepto de cómo dar respuestas a la mortalidad infantil y a todas aquellas iniciativas que debe implementar un estado hacia la garantía y protección de nuestros niños, como a los envejecientes, como aquellos que pasan por una universidad y no encuentran donde trabajar porque no hay un concepto claro y preciso hacia lo que debe de ser el desarrollo agrícola y de la agroindustria.

Plantea categóricamente Julián Serulle que, es el estado el gran conductor de las masas, es el estado el promotor, de inyectar e incentivar y motivar el ánimo en los hombres y las mujeres de un pueblo, en hacerle ver que cada quien está llamado a jugar un papel de primera línea, no quedarse allí, llorando, ni gritando en su casa; pero el estado está llamado a proporcionar esos derechos para que pueda existir la sonrisa a flor de labio en cada ser humano de nuestro pueblo; y la pregunta surge, cómo se puede apoderar socialmente a un pueblo? en verdad no existe una fórmula precisa,  pero la mejor forma es creando ciudadanía, es decir, propiciar el ejercicio efectiva de las personas, de sus derechos políticos, civiles y sociales..

Via: Julian Serulle


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