Pocas veces, tan mal atendidas….
El lugar es bonito, mi amiga quiso ir… yo recordaba que la atención no era brillante… No quise contrariarla, pero ya sabÃa que una hora de almuerzo no alcanzaba para lidiar con ese sitio.
Nos sentamos y esperamos 15 min. por las cartas… bien… un lugar que está en microcentro a la una de la tarde, tiene que saber que el tiempo es un bien escaso. Bueno, nos traen las cartas, con precios exorbitantes (penne al pesto $36, lomito $36, ensaladas de $45….) y nos dicen “el lugar para almorzar… es allá” Allá era a 2 mesas de distancias….
Visto y considerando como venÃa la cosa, optamos por unas gaseosas y un sandwich tostado, en pan árabe… simple, no? Pues NO. Las gaseosas tardaron 20 min. y las reclamamos 2 veces… el hielo nunca llegó y el sadwich, que ella pidió a los gritos, demoró 35 min. y vino en pan de miga… $16 2 triangulitos de pan lactal…
El detalle, de 12,30 a 16,30 cobran servicio de mesa, independientemente de lo que uno pida… y es de $6… saladito no?
Camareros habÃa muchos, predisposición ninguna. El que nos atendÃa le gritó a mi amiga cuando reclamamos la cuenta, querÃamos huir… y no nos dejaban… llamamos al jefe de salón: que solo nos pidió disculpas y nos dijo que no podÃa hacer nada… SUFICIENTE PARA NO VOLVER y alertar a todos uds. mis queridos lectores!!!
El lugar es la cafeterÃa del Cabildo de Buenos Aires, que por ser un sitio histórico se merece tener en su interior algo de más prestigio. Ojo, la comida es buena… pero ese servicio, opaca cualquier brillo gastonómico.
NO DIGAN Que NO SE LOS DIJEEE!
